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La Coctelera

Cosas diarias

22 Abril 2008

A veces un ataud encierra dos corazones

Le habían dicho que el tiempo todo lo cura, pero no lo veía muy claro, más bien pensaba que eso eran pamplinas, que intentaban que se sintiera mejor, cosa que hasta la fecha no había resultado.

Habían pasado ya unos cuantos meses desde lo sucedido y aún así era como si hubiera ocurrido ayer.

Así que eso de que el tiempo todo lo cura……………. bobadas, no se lo creía, todavía dolía, y mucho.

Por más que intentaba olvidar no podía, su alma había quedado herida, su corazón roto, la había dejado, no había vuelta atrás. Él que siempre había jurado estar a su lado, que la protegería, que sería su bastón, que envejecerían juntos, se había ido, la había abandonado.

¡Pues no!, no le perdonaba, no podía, ahora por lo menos no podía hacerlo y luego…………., no sabía que pasaría.

¿Quién le había mandado coger el coche aquel día?. Era uno de sus caprichos, de sus hobbys, decía que conducir le hacía sentirse libre, que soltaba adrenalina, que así se relajaba. ¡Pues mira tu que bien!, vaya desahogo que ya no lo volvería a hacer.

Se sentía enfadada, muy enfadada. No había tenido tiempo de despedirse de él. Simplemente se dijeron un hasta luego, un hasta luego que se convirtió en un adiós sin ellos saberlo.

Recordaba la llamada que recibió, el impacto que la produjo, como en un instante sus cimientos se desmoronaron, toda su seguridad se esfumó, su vida entera se hizo añicos.

No había sido capaz de reaccionar hasta pasadas unas horas y aún hoy se sentía igual que aquel fatídico día.

Intentaba seguir viviendo, pero hasta respirar la suponía un esfuerzo, su dolor parecía que no quería disminuir y anulaba cualquier otro sentimiento que quisiera florecer.

Cuando le dieron tierra, ella estaba deshecha, no sabía y seguía sin saber que futuro la esperaba sin él y es que a veces, en un mismo ataúd, se encierran dos corazones.

Tenía que dejar que el alma se curara, que su corazón cerrase la herida y aprender a respirar, si, tenía que hacerlo, pero también tenía que perdonarle por haberla dejado así.

Sabía que eso tampoco entraba en sus planes, en su futuro.

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